sábado, 29 de marzo de 2008

LAS BENÉVOLAS

Acabo de terminar de leer Las Benévolas de Jonathan Little. Leí una serie críticas muy positivas en El PAÍS que me hicieron caer en la tentación de comprarlo. 5 meses después comprobé que fue mala decisión.


Creo que no deberíamos elogiar al escritor por la crudeza del libro (la barbarie nazi es por todos conocida) sino que se debe valorar por su capacidad literaria. Y en este punto pienso que deja mucho que desear. El libro es excesivamente largo, con divagaciones que no hacen sino alargarlo innecesariamente y con la única finalidad de hacer un ensayo de estilo fuera de lugar. Las 1000 páginas se hacen por momentos insoportables y la excelencia de los capítulos 1º y último no son suficientes para compensarlo. No existe diferencia entre leerte el resto del libro y abrir la enciclopedia británica y esto, para mí, no puede ser un mérito literario. Una novela debe aportar algo más que un simple diccionario.

Cuesta horrores identificarse con el personaje y la continua inclusión de palabras y términos alemanes no ayudan en absoluto. Sé que habrá quien opine que esta circunstancia favorece la puesta en escena, la ambientación, que es una muestra más del alto nivel cultural y literario del autor... Excusas nimias para ocultar la realidad: un libro pesado, imposible de digerir. Lo que ocurre es que, con frecuencia, nos gusta disfrazar lo malo de "sólo apto para personas inteligentes"

Ningún favor hacen a la buena literatura los que, igual que el gentío en el cuento del Rey Desnudo, no son capaces de dar un paso al frente para reconocer que lo que ha escrito Jonathan Little difícilmente puede calificarse de novela. Mejor que Las Benévolas podría haberse titulado: Ensayo sobre la locura nazi. Así nos hubiera ahorrado el alto coste de oportunidad en término de libros no leídos que nos ha supuesto bucear por sus páginas.

Lo mejor de Las Benévolas es, sin duda, la propaganda y publicidad que los editores le han hecho. Lo venden como un libro que se convertirá en clásico. Lo único que voy a sacar de haberlo leído es ser más selectivo con mis elecciones literarias y ser menos crédulo ante las críticas editoriales.

No tratemos de disfrazarlo como un libro para iniciados, para selectos paladares literarios...


En fin, un libro nada recomendable para un amigo.

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